4 de mayo de 2026
Finde largo: viajaron más de un millón de personas, pero con estadías cortas y gastos ajustados
Los datos surgen de un informe de CAME. Predominaron viajes breves y consumo concentrado en lo básico.
El último fin de semana largo dejó una postal conocida en el turismo argentino: mucha gente en la ruta, escapadas cortas y un gasto medido al milímetro. Según datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, se movilizaron 1.066.464 personas en todo el país, con un impacto económico de $235.008 millones.
Ahora bien, detrás del número hay un matiz clave. No solo hubo una caída interanual del 8% en la cantidad de turistas, sino también un ajuste en el consumo. El gasto promedio diario por persona fue de $110.181, lo que representa una baja real del 1,6%.
El cambio también se sintió en el tiempo de estadía. La media fue de apenas dos noches, un 25,9% menos que el año pasado. Es decir, escapadas más cortas, decisiones de último momento y menos margen para “estirarse” con actividades. El patrón se repite: viajes más austeros y enfocados en lo esencial. De hecho, el consumo se concentró principalmente en alimentos, bebidas y gastos básicos, dejando en segundo plano las salidas recreativas y las compras.
En lo que va del año, ya se registraron cuatro fines de semana largos, con 7.940.720 turistas movilizados y un gasto total de $2.282.083 millones. En comparación con el mismo período de 2025, la cantidad de viajeros creció un 8,1%.
También hubo factores puntuales que jugaron su partido. Este feriado tuvo una duración de tres días —uno menos que en 2025—, lo que impactó en la planificación. Sin embargo, si se compara con 2023, que tuvo la misma extensión, el crecimiento de viajeros fue del 16%. Es decir, la duración influye, pero no explica todo.
Otro dato que se consolidó fue el uso de promociones y medios de pago digitales. Las billeteras virtuales y los descuentos en gastronomía y alojamiento marcaron récord, funcionando como incentivo para viajar.
En cuanto a los destinos, el mapa fue variado. Ciudades tradicionales como Mendoza, Córdoba, Bariloche o Puerto Iguazú mantuvieron su atractivo, aunque con niveles moderados. En paralelo, eventos puntuales empujaron la ocupación en lugares como Goya, con la Fiesta del Surubí, o La Cumbre, con el Desafío del Río Pinto.
Y hay otro dato que no pasa desapercibido: crecieron los destinos de cercanía. Municipios con propuestas gastronómicas, ferias o actividades culturales lograron captar turistas que, sin irse lejos, buscaron cortar la rutina sin gastar de más.
Con información de TN
