15 de marzo de 2026
La decisión fundacional de Estilo Oliva: Familia Hollender

En 2016 disponían de un campo de 40 hectáreas de olivos jóvenes, semi abandonados. Lo transformaron en un olivar superintensivo. Hoy cuentan con su fábrica de aceite de oliva y 280 hectáreas plantadas en dos fincas
En nuestro caso, la idea de dedicarnos a la producción olivícola surgió en el año 2016, cuando compramos un campo que tenía unas 40 hectáreas de olivos jóvenes que estaban semi abandonados. En ese momento tuvimos que tomar una decisión importante: sacar esos olivos y destinar el campo a otra actividad, o intentar recuperarlos y ponerlos en producción.
A partir de ahí empezamos a investigar y aprender sobre el cultivo del olivo. Nos asesoramos con productores y técnicos de Mendoza y La Rioja, San Juan, que son dos de las principales regiones olivícolas del país. También buscamos experiencias internacionales y viajamos para conocer distintos sistemas de producción.
Después de analizar distintas alternativas decidimos transformar esa plantación original en un olivar superintensivo.
El sistema superintensivo se caracteriza por una alta densidad de plantas por hectárea, con aproximadamente 1.600 plantas. Este modelo permite mecanizar gran parte de las tareas del cultivo y realizar la cosecha con maquinaria específica, lo que mejora mucho la eficiencia del sistema y optimiza los tiempos de cosecha, para obtener mejor calidad de aceite.
Con el tiempo nos fuimos enamorando cada vez más de la producción olivícola. En los años siguientes empezamos a expandir el proyecto y fuimos plantando alrededor de 40 hectáreas por año. Y también hicimos nuestra almazara (fábrica de elaboración de aceite de oliva), que está ubicada en Finca Familia Hollender , sobre ruta 3 kilómetro 577, donde también tenemos nuestro local de venta con vista a la fábrica y al olivar.
Hoy contamos con unas 280 hectáreas plantadas entre nuestras dos fincas: Finca Don Nicolás y Finca Familia Hollender. De esa superficie, aproximadamente 170 hectáreas ya están en producción.
Creemos que Dorrego tiene un gran potencial para el desarrollo de esta actividad, ya que además de adaptarse muy bien el cultivo a la zona, se destaca la calidad de los aceites de la región, por las condiciones climáticas.
De hecho en los últimos años aumentaron las hectáreas plantadas significativamente y hay tendencia a que siga esta expansión.
La contra que tiene es que requiere una inversión inicial importante y varios años hasta que las plantas entran en producción. Además, es clave contar con conocimiento tanto en el manejo del olivar como todo lo referido a la elaboración del aceite. Es bastante complejo, como toda producción intensiva.
Para nosotros siempre es muy valioso participar en la Fiesta Provincial del Olivo y abrir nuestro establecimiento para recibir visitantes.
Nos gusta poder mostrar lo que hacemos y que la gente conozca más sobre la producción local. Muchas veces el consumidor ve la botella de aceite en una góndola, pero no imagina todo el trabajo que hay detrás.
Este tipo de eventos ayudan mucho a difundir la olivicultura de Coronel Dorrego y también a poner en valor la calidad de los aceites que se producen en la región. ( LVP)
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